RAYA 2025: PRIMEROS AVISTAMIENTOS CON SUS CACHORROS

RAYA 2025: PRIMEROS AVISTAMIENTOS CON SUS CACHORROS

Este año fuimos testigos de la vida de Raya. La vimos traer al mundo a su sexta camada. Ella no solo protege a sus crías: les muestra cómo pertenecer a este territorio salvaje, recordándonos por qué vale la pena cuidarlo.

Lo que sigue es la línea completa de los avistamientos reunidos desde mayo hasta junio, plasmando la vida silvestre de Raya y sus cachorros. La naturaleza no solo inspira; también despierta la parte más salvaje de nosotros. 

18 de mayo — La Condorera

Hora: 10:05 a.m. –11:35 a.m.
Clima: Despejado • Viento: suave
Identificación: Raya con dos cachorros

Siguiendo unos rastros, Rodrigo Garay, tracker de la fundación, llegó a una laguna donde las huellas se superponían unas con otras. Se dieron cuenta que no era solo Raya. Esta vez la acompañaban dos cachorros, uno gris y otro bayo.

17 de junio — La Condorera 

Hora: 10:50 a.m. –17:00 p.m.
Clima: Parcial • Viento: suave
Identificación: Raya con dos cachorros

Raya estaba enfocada en un grupo de guanacos, pero la manada la detectó. Regresó entonces hacia sus cachorros, buscándoles siempre la ruta más segura hacia el área de conservación. 

23 de junio — Ubicación desconocida

Hora: 10:35 a.m. –18:20 p.m.
Clima: Parcial nublado • Viento: moderado a fuerte
Identificación: Raya

En medio de la neblina, Pía, directora de la fundación, avistó a Raya. Con caranchos rondando, ella intentaba llamar a sus cachorros, que nunca llegaron.

Durante toda la tarde Raya alternaba entre comer, espantar caranchos, descansar y buscar a sus crías. Solo Sol, una de las trackers de la fundación pudo ver a los cachorros brevemente a través del visor.

29 de junio — La Condorera 

Hora: 09:30 a.m. –18:30 p.m.
Clima: no hay información • Viento: no hay información
Identificación: Raya con dos cachorros

A media mañana, un movimiento cerca del guardaganado llamó la atención del equipo. Pía lo confirmó de inmediato: era Raya.

Los dos cachorros exploraban, se acercaban curiosos a la camioneta de Rodrigo. Ante cualquier ruido, corrían de vuelta a las matas y se asomaban otra vez. Raya los llamaba, y ellos iban lentamente detrás de ella.